Las fábricas instalaron más de 600.000 robots industriales en 2025, un 11% más que el año anterior, y ya operan en todo el mundo más de cinco millones. Las cifras proceden de la Federación Internacional de Robótica (IFR) y de su informe World Robotics 2026. El parque operativo mundial creció un 9%. Así se encuentran las instalaciones de robots industriales al cierre del año, junto con otros avances que influyen en el rumbo del sector.
China amplía su ventaja mientras Europa retrocede
Las fábricas de China instalaron 354.000 robots, el 59% del total mundial. Además, los fabricantes chinos abastecieron el 55% de su mercado interno.
Estados Unidos superó a Japón y se convirtió en el segundo mayor mercado, con casi 38.500 instalaciones. India instaló cerca de 10.500 robots, un 15% más. Europa fue en la dirección contraria: las instalaciones cayeron un 8% en Alemania, un 11% en Italia, un 8% en Francia y un 15% en España.
La IFR prevé que las instalaciones mundiales alcancen las 655.000 unidades en 2026 y las 806.000 en 2029.
Toyota ha dado a los inversores otra señal de la magnitud del mercado. La compañía indicó que la modernización de las fábricas de Toyota, de las empresas de su grupo y de sus principales proveedores podría requerir unos 400.000 robots. La estimación incluye máquinas de reemplazo, nuevos robots industriales, sistemas de logística automatizada y posibles despliegues futuros de humanoides. Toyota señaló que el programa podría costar 1 billón de yenes, unos 6.400 millones de dólares, al año a partir de 2028. Todavía no ha asumido un compromiso de inversión firme.
En cuanto a producto, Universal Robots presentó Gen 7 en la feria IMTS de Chicago. Se trata de una plataforma de robots colaborativos rediseñada, basada en mayor capacidad de cómputo, conectividad en la brida de la herramienta, integración de sensores y soporte para aplicaciones asistidas por IA.

Las personas que entrenan robots en hogares de la India
En Rajastán, India, se paga a mujeres por grabar tareas domésticas con cámaras colocadas en la cabeza. Las imágenes muestran cómo cocinan, limpian y doblan ropa desde el punto de vista de la trabajadora.
Las grabaciones pueden dividirse en acciones individuales y utilizarse para enseñar a los robots cómo manipulan objetos las personas en hogares reales. Los entornos domésticos presentan desorden, variación y comportamientos improvisados que son difíciles de reproducir en un laboratorio, lo que hace valiosos estos datos.
Una investigación sobre este trabajo estima que entre 20.000 y 30.000 personas podrían estar realizándolo en la India. Esa cifra es una extrapolación, no un recuento oficial. Además, la investigación no determina qué empresas de robótica reciben finalmente las grabaciones de las trabajadoras mencionadas.
Las conversaciones sobre armas autónomas pasan a noviembre
Tres años de debates del Grupo de Expertos Gubernamentales de las Naciones Unidas concluyeron en septiembre con un apoyo creciente a negociaciones formales sobre nuevas normas internacionales. Human Rights Watch afirma que 76 Estados respaldan ya negociar medidas jurídicamente vinculantes sobre los sistemas de armas autónomas.
El informe final del grupo se debilitó durante la negociación. Las referencias a las preocupaciones éticas y al diseño y desarrollo de estas armas se eliminaron o se redujeron tras las objeciones de Estados como Rusia y Estados Unidos.
El asunto pasa ahora a la Conferencia de Examen de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, en noviembre, donde los Estados podrían decidir si establecen un mandato de negociación. La campaña Stop Killer Robots sostiene que ya no basta con seguir debatiendo y que los Estados deben empezar a negociar prohibiciones y regulaciones.
El informático Stuart Russell también se sumó al debate en un breve vídeo de UC Berkeley. Pidió prohibir las armas antipersona autónomas de pequeño tamaño y advirtió de que las máquinas capaces de seleccionar y atacar a personas podrían convertirse en armas de destrucción masiva baratas y escalables. Su postura es más acotada que un llamamiento a prohibir todo uso militar de la IA: apunta a los sistemas capaces de identificar por sí solos objetivos humanos y de aplicar fuerza letal a gran escala.
Investigación: equidad en robots de seguridad y una mano que camina
Un estudio publicado en International Journal of Human–Computer Interaction examinó si la percepción de equidad puede reducir los conflictos entre las personas y los robots de seguridad. Xin Ye y Lionel Robert analizaron dos formas. La equidad distributiva se refiere a si la decisión de un robot o sus consecuencias parecen justas. La equidad informativa se refiere a si el robot ofrece una explicación adecuada de su decisión. Ambas redujeron el conflicto y mejoraron la aceptación. Los resultados provienen de investigación controlada sobre interacción humano-robot, no de robots que ejerzan autoridad en labores policiales reales.
Por otro lado, investigadores de ETH Zúrich han enseñado a una mano robótica antropomórfica a caminar con la punta de los dedos. La mano, autónoma, utiliza políticas de aprendizaje por refuerzo para arrastrarse, orientarse y recuperarse tras una caída. Puede soportar su propio peso mientras pulsa órdenes sucesivas en un teclado, y es capaz de empujar un objeto hacia metas usando retroalimentación visual cenital. El trabajo es un preprint de ocho páginas en arXiv, y políticas distintas se encargan de tareas diferentes.
Qué muestran y qué no muestran las cifras
Los datos de instalación muestran un mercado que crece y se concentra. La cuota del 59% de China es mayor que la suma de todos los demás países, y el descenso en cuatro grandes mercados europeos contrasta con el crecimiento de dos dígitos en la India. La previsión de la IFR de 806.000 unidades en 2029 supondría aproximadamente un tercio más que el nivel de 2025, de unas 600.000, una trayectoria que depende de que la demanda se mantenga en los países que ahora se contraen.
Conviene leer con cuidado la cifra de Toyota. Una estimación de 400.000 robots en la base de proveedores de una sola empresa equivale a cerca de dos tercios de todo lo instalado en el mundo en 2025. Toyota la presentó como una necesidad, no como un pedido, sin compromiso de inversión firme y con los humanoides mencionados solo como una posibilidad. Muestra hasta dónde podría llegar el apetito de un único ecosistema industrial, pero todavía no es demanda.
El caso de las grabaciones domésticas apunta a una limitación menos visible. La investigación en manipulación necesita datos del mundo real, y esos datos los produce mano de obra humana remunerada a una escala que nadie ha verificado. La estimación de 20.000 a 30.000 personas es una extrapolación y se desconoce el destino de las imágenes. Mientras no se resuelvan esas lagunas, no se pueden comprobar las afirmaciones sobre cuántos datos domésticos alimentan el aprendizaje de los robots.
El panorama regulatorio es igualmente incierto. El respaldo de 76 Estados es una señal clara, pero el debilitamiento del informe final demuestra que las mayores potencias militares aún pueden diluir el texto. Noviembre será la primera prueba real de si llega un mandato de negociación.
Los dos trabajos de investigación están en una fase temprana. El estudio sobre equidad respalda un principio de diseño, que los robots de seguridad deben explicarse, pero se realizó en entornos controlados. La mano que camina sobre las yemas es un preprint con políticas específicas para cada tarea, por lo que no demuestra un único controlador que se desplace, mantenga el equilibrio y manipule objetos. Ambos merecen seguimiento, pero ninguno ha demostrado aún funcionar fuera del laboratorio.
