Noticias del sector

Connie Bowen, de Farmhand Ventures, sobre el retorno de inversión en AgTech para fundadores

Connie Bowen, fundadora de Farmhand Ventures e ingeniera que ha dirigido cuadrillas agrícolas, afirma que los fundadores de AgTech calculan mal el ROI mientras crecen los pedidos de robots y la financiación.

Farmhand Ventures' Connie Bowen on AgTech ROI for founders

Connie Bowen, socia general fundadora de Farmhand Ventures, ha plantado huertos, cosechado cáñamo y dirigido cuadrillas agrícolas. Ahora usa esa experiencia de campo para evaluar startups de tecnología agrícola, y tiene una opinión sobre dónde se equivocan los fundadores al calcular el retorno de inversión (ROI) en AgTech. Bowen dirige un fondo de capital riesgo que invierte en agtech con el objetivo declarado de cambiar la forma en que se trabaja en las explotaciones agrícolas.

Un fondo construido en torno al trabajo agrícola

Farmhand Ventures se define como una firma de inversión de impacto centrada en el futuro del trabajo en la agricultura. Su objetivo declarado es hacer que el trabajo agrícola sea más atractivo, productivo, rentable y resiliente. La firma asegura que quiere mejorar la vida y los medios de subsistencia de tres grupos: agricultores, trabajadores agrícolas y comunidades rurales.

Este enfoque se distingue del de un fondo que evalúa la tecnología agrícola únicamente por el rendimiento de las cosechas o el ahorro en insumos. Farmhand pone el trabajo mismo en el centro. Un producto se juzga por lo que hace en el puesto de quien lo usa, además de por lo que hace en el cultivo. Los programas y la innovación son las herramientas que, según la firma, utiliza para lograr ese objetivo.

Una inversora que ha hecho el trabajo

Bowen es ingeniera y lleva años como líder en el sector agrícola. Su experiencia práctica incluye plantar huertos, cosechar cáñamo y dirigir cuadrillas. La firma presenta esa trayectoria como la base de su enfoque de inversión, que, según afirma, se apoya en la realidad del campo.

Durante aproximadamente la última década ha trabajado en el punto donde la tecnología agrícola se encuentra con las necesidades prácticas de la agricultura. Antes de fundar Farmhand ocupó cargos en The Yield Lab, AgLaunch y Grape Arbor Ventures.

La cartera

Bowen ha respaldado a decenas de startups de agtech que encajan con la misión de Farmhand. Entre las empresas mencionadas figuran L5 Automation, Scout, New West Genetics y Nutt Bio. La lista abarca más de un tipo de tecnología agrícola. L5 Automation y Scout están más cerca de la automatización, mientras que New West Genetics y Nutt Bio apuntan al trabajo con plantas y biología. El material disponible no describe las condiciones de ninguna de estas inversiones ni indica importes.

El contexto más amplio del mercado

Las opiniones de Bowen llegan cuando otras noticias de robótica apuntan a una creciente actividad comercial. Los pedidos de robots en Norteamérica aumentaron un 24,8 % en el tercer trimestre de 2026, según la asociación del sector A3. Agility, desarrolladora de robots humanoides, espera ahora recaudar 465 millones de dólares mediante una operación con una SPAC. Agility y GXO Logistics también planean ampliar el despliegue del humanoide Digit.

Estos datos se refieren a robots industriales y logísticos, no a maquinaria agrícola. Muestran que los compradores están haciendo pedidos y que el capital fluye hacia las empresas de robótica. Cada uno de esos compradores e inversores se pregunta también si las máquinas se amortizan.

Por qué el ROI en AgTech es la pregunta correcta

Los errores concretos que Bowen atribuye a los fundadores en materia de ROI no figuran en el material disponible, por lo que no se pueden reportar aquí. Lo que sí se puede deducir de los hechos es por qué su perspectiva tiene peso.

Primero, su fondo define el éxito en parte a través de la calidad del trabajo agrícola. Una herramienta que ahorra dinero sobre el papel pero hace los empleos más duros o menos estables no encaja con la misión declarada de Farmhand. Eso sugiere que un caso de ROI pensado para ella tendría que tener en cuenta al trabajador, y no solo el balance. Se trata de una inferencia a partir de la descripción de la firma, no de una declaración de Bowen.

Segundo, su experiencia operativa le da una base para contrastar las afirmaciones de los fundadores con las condiciones reales del campo. Quien ha dirigido cuadrillas y cosechado un cultivo ha visto cómo un plan sobre el papel cambia cuando intervienen el clima, la disponibilidad de mano de obra y los tiempos. Los fundadores que presentan su proyecto a una inversora con ese historial se enfrentan a un interrogatorio más específico que un simple cálculo genérico de rentabilidad.

Tercero, la comparación con la robótica de almacenes y fábricas es útil, pero limitada. El crecimiento de pedidos de A3 y el plan de despliegue de Agility y GXO muestran demanda de automatización en entornos controlados, con suelos planos y flujos de trabajo repetitivos. Las explotaciones agrícolas son menos controlables. Las fuentes no indican si los robots agrícolas pueden igualar el período de amortización observado en esos entornos, y no incluyen cifras que permitan esa comparación. Los lectores deben considerar no demostrada cualquier afirmación de rendimientos equivalentes en el campo.

Queda mucho por aclarar. No hay referencias de ROI declaradas para agtech, ni datos de rendimiento de la cartera de Farmhand, ni detalles sobre cómo les ha ido a sus empresas con los clientes. Las startups mencionadas muestran dónde ha apostado el fondo, no si esas apuestas han dado resultado.

Para los fundadores, la conclusión práctica es acotada pero sólida. Una inversora que define el objetivo como mejorar el trabajo agrícola probablemente querrá pruebas de que un producto mejora el empleo además de la economía. Hasta que la crítica concreta de Bowen conste públicamente, esta es una lectura de la misión declarada de su fondo, y debe contrastarse con lo que ella diga directamente.