Events

Tres investigadores británicos analizan el papel de la robótica en la medicina en un festival de Londres

Investigadores del Imperial College London, la Universidad de Bristol y el King's College London debatieron en un festival de Londres sobre ética, regulación y acceso en la robótica médica.

Three UK researchers weigh robotics in medicine at London festival

Tres académicos del Reino Unido que desarrollan robots quirúrgicos, dispositivos de rehabilitación y software de imagen quirúrgica respondieron preguntas sobre robótica médica en el Great Exhibition Road Festival de Londres. La sesión se grabó en directo. El panel estuvo formado por George Mylonas, del Imperial College London; Antonia Tzemanaki, de la Universidad de Bristol; y Tom Vercauteren, del King's College London.

El debate partió de una cronología. La primera cirugía asistida por robot se realizó hace más de 40 años. Desde entonces, los avances en robótica, visión por computador e inteligencia artificial han transformado la medicina y la atención sanitaria. Las herramientas que asisten a clínicos expertos ya se utilizan en diagnóstico, cirugía y rehabilitación.

Tres perfiles de investigación

George Mylonas es profesor asociado de Robótica y Tecnología en Cáncer en el Imperial College London. Dirige el laboratorio de Automatización, Robótica y Monitorización Centradas en el Ser Humano en Cirugía (Human-centred Automation, Robotics and Monitoring in Surgery). El laboratorio forma parte del Hamlyn Centre, del Institute of Global Health Innovation y del Departamento de Cirugía y Cáncer de la Facultad de Medicina. Su investigación abarca la robótica quirúrgica, la robótica blanda, la tecnología quirúrgica de mínimo acceso, las interfaces perceptuales humano-robot y humano-ordenador, y los quirófanos inteligentes basados en datos. Es miembro del Comité de Tecnología de la Asociación Europea de Cirugía Endoscópica.

Antonia Tzemanaki es profesora titular de Robótica en la Universidad de Bristol y miembro principal del Bristol Robotics Laboratory. Dirige el grupo de Manipulación Diestra y Robótica Vestible (Dexterous Manipulation and Wearable Robotics). El grupo desarrolla simuladores e intervenciones robóticas, entre ellos la guía robótica de agujas y modelos abdominales, urológicos, craneales y de la mano. Estas herramientas respaldan el tratamiento quirúrgico y de fisioterapia de enfermedades como el cáncer, los trastornos neurológicos, los trastornos de próstata y los trastornos urinarios. Su especialización incluye la manipulación de precisión, las manos robóticas, los exoesqueletos de mano, la cinemática, la háptica y la robótica vestible. Las aplicaciones que se mencionan son la cirugía, la medicina preventiva, la rehabilitación, la fisioterapia y la teleoperación diestra.

Tom Vercauteren es catedrático de Computación de Imagen Intervencionista en el King's College London. Dirige el grupo de investigación de Inteligencia Artificial Contextual para Intervenciones Asistidas por Ordenador. Su trabajo se centra en la computación de imagen médica, el aprendizaje automático y la imagen para cirugía y ciencias intervencionistas. Además, es cofundador y director científico de Hypervision Surgical, una empresa derivada (spin-out) que desarrolla imagen óptica segura y no invasiva para su uso durante la cirugía. Su trabajo se utiliza hoy en cientos de hospitales de todo el mundo. También apoya el software de código abierto y la participación de los pacientes.

Las preguntas que debía abordar el panel

La sesión se articuló en torno a tres problemas abiertos. El primero es ético: qué cuestiones surgen a medida que las herramientas médicas son más autónomas. El segundo es regulatorio: cómo supervisar tecnologías que pueden aprender y cambiar con el tiempo. El tercero es el acceso: cómo garantizar que los dispositivos médicos de vanguardia estén al alcance de todos y no solo de instituciones con muchos recursos.

La variedad de trabajos del panel muestra por qué estas preguntas son difíciles de separar. Uno de los ponentes trabaja en el quirófano como entorno basado en datos. Otra trabaja en dispositivos que el paciente lleva puestos o que el cirujano maneja a distancia. Otro trabaja en software que interpreta imágenes durante una intervención. Cada categoría plantea una versión distinta de la misma preocupación: quién es responsable cuando un sistema hace algo más que seguir una instrucción fija.

Análisis: qué significa para el sector

El panel destaca más por su combinación de perfiles que por algún anuncio concreto. No se describió ningún dispositivo nuevo, resultado de ensayo ni decisión regulatoria. Lo que muestra la composición del panel es que la robótica médica abarca hoy hardware, sensores y software, y que distintos grupos desarrollan cada uno de estos ámbitos. El trabajo de Mylonas en interfaces centradas en el ser humano, el de Tzemanaki en destreza y háptica, y el de Vercauteren en imagen y aprendizaje automático son piezas complementarias de un mismo flujo de trabajo clínico. Eso convierte la cuestión de la autonomía en un asunto de todo el sistema y no en una propiedad de un único robot.

La trayectoria de Vercauteren ofrece un punto de comparación útil. Su trabajo en imagen ha pasado de un grupo de investigación universitario a una empresa derivada, y la fuente afirma que se utiliza en cientos de hospitales de todo el mundo. Es una señal concreta de transferencia del laboratorio a la clínica. También demuestra que el software y las herramientas de imagen pueden llegar a los hospitales a gran escala, un camino distinto al de un gran robot quirúrgico. Su relevancia para la cuestión regulatoria es directa: un componente que aprende e integrado en una herramienta de imagen debe evaluarse de forma distinta a un sistema mecánico fijo. La fuente no indica cómo están abordando esto los reguladores, así que esa parte del panorama sigue abierta.

Varias cuestiones siguen sin demostrarse con la información disponible. La fuente no aporta datos sobre el grado de autonomía de los sistemas actuales, la frecuencia con que se usan ni cómo se comparan sus resultados con la atención convencional. Tampoco recoge ningún enfoque acordado para regular tecnologías que cambian tras su despliegue. Y no ofrece cifras de costes ni de disponibilidad, por lo que la cuestión del acceso no puede evaluarse a partir de ella. El software de código abierto y la participación de los pacientes, que Vercauteren apoya, son vías plausibles hacia un acceso más amplio y un mejor diseño. Aquí no se demuestra, sin embargo, que sean suficientes.

La conclusión práctica para el sector tiene que ver con las prioridades. Las preocupaciones que expresaron los ponentes, la ética, la regulación de los sistemas adaptativos y el acceso equitativo, no son detalles secundarios de carácter técnico. Son las condiciones bajo las que se podrán adoptar herramientas más autónomas. Los grupos que desarrollan la próxima generación de dispositivos quirúrgicos y de rehabilitación tendrán que responder a ellas junto con las afirmaciones sobre rendimiento. Que el debate se celebrara en un festival abierto al público sugiere que los investigadores también consideran la comprensión pública parte de ese trabajo, aunque la fuente no indica qué preguntó ni qué concluyó el público.

Tres investigadores británicos analizan el papel de la robótica en la medicina en un festival de Londres